Samsung apunta a devolver hasta 110 billones de wones en 2026, la mayor cifra entre las empresas coreanas
Samsung Electronics anunció que llevará a cabo en 2026 un retorno al accionista de hasta 110 billones de wones (12 billones de yenes). Con las ganancias impulsadas por el auge de la IA, crecían las voces de los inversores que pedían ampliar la remuneración.
La magnitud del retorno al accionista es la mayor registrada
En términos anuales, será la mayor cifra de retorno al accionista entre las empresas coreanas. Solo Samsung superará ampliamente su máximo anterior, de 20,3 billones de wones en 2020, para situarse en más de cinco veces ese nivel.
Aproximadamente 30 billones de wones se destinarán a dividendos en efectivo, y los hasta 80 billones de wones restantes se estudiarán para recompras de acciones propias, cancelaciones y dividendos en efectivo, entre otras opciones. La decisión final se adoptará en la junta prevista para finales de enero de 2027, una vez se cierre el ejercicio fiscal de diciembre de 2026.
La magnitud de 110 billones de wones se basa en la política de devolver a los accionistas el 50% del flujo de caja libre acumulado entre 2024 y 2026. El umbral del 50% se mantuvo sin cambios, pero la compañía también señaló que, si tras el dividendo quedaran fondos sobrantes, aumentaría el retorno adicional.
Su rival SK Hynix también inició el día 20 una recompra de acciones propias por unos 40 billones de wones. Todas las acciones adquiridas serán canceladas. Detrás de la sucesión de grandes retornos récord entre los principales fabricantes de chips de Corea del Sur hay preocupación por la debilidad bursátil.
Las ganancias de semiconductores marcan máximos históricos
En el trimestre de abril a junio de 2026, el beneficio operativo de la división de semiconductores de Samsung se multiplicó por 223 interanual hasta 89 billones de wones, mientras que el de SK fue 7 veces superior hasta 60 billones de wones; ambos marcaron máximos históricos.
Las ventas se dispararon, especialmente en torno a la memoria de gran ancho de banda (HBM), imprescindible para los centros de datos de IA, y en apenas tres meses generaron unas ganancias equivalentes a un año reciente. La escasez de oferta impulsó los precios y los beneficios se expandieron con rapidez.
Sin embargo, pese a los sólidos resultados, las acciones muestran una tendencia bajista. Ante la rápida expansión de la demanda de IA, los inversores empiezan a temer un exceso de oferta en el futuro y un deterioro del mercado. Frente al máximo de junio, Samsung ha caído alrededor de un 20% y SK, un 40%.
Según QUICK y FactSet, el PER estimado se mantiene en niveles bajos: Samsung cotiza a 5,8 veces, SK a 4,9 veces y Kioxia Holdings a 5,3 veces. Esto muestra que predomina la idea de que la bonanza de los fabricantes de memoria no durará mucho.
Un intento de responder al descontento de los inversores
El descontento de los inversores también había aumentado por el hecho de que Samsung y SK no habían avanzado lo suficiente en grandes retornos al accionista ni en subidas de dividendo. Ambas compañías buscan reforzar la remuneración con el dinero generado por la IA, sostener así sus acciones y fomentar la tenencia a largo plazo.
SK explica que 'no están plenamente reflejados en el precio actual de la acción el valor intrínseco, incluida la competitividad del negocio, la capacidad de generar efectivo y el crecimiento a medio y largo plazo'.
Kioxia, uno de los principales fabricantes japoneses de semiconductores de memoria, también ejecutó en agosto su primera recompra de acciones propias. Entre el 3 y el 8 de agosto compró acciones por valor de 800.000 millones de yenes en el mercado.
Tras marcar en junio un máximo histórico de 112.700 yenes, las acciones de Kioxia cayeron un 60% hasta finales de julio. Yoshihiko Kawamura, director financiero (CFO), dijo que 'si las acciones iban a bajar tanto, pensamos que era una oportunidad ideal para mejorar el beneficio por acción (BPA)'.
El protagonismo pasa de la tecnología estadounidense a los semiconductores
Los movimientos de las empresas de semiconductores reflejan que el liderazgo en el retorno al accionista está cambiando de manos. Hasta ahora, quienes habían encabezado las grandes recompras de acciones a escala mundial eran los grandes grupos tecnológicos estadounidenses.
Apple anunció en 2024 una recompra récord mundial de 110.000 millones de dólares (17 billones de yenes). Respaldada por un abundante flujo de caja, había ido aumentando sus retornos.
Sin embargo, la expansión de la inversión en infraestructuras de IA cambió la tendencia. Alphabet ejecutó en 2025 recompras por unos 46.000 millones de dólares, pero las omitió entre enero y junio de 2026. En su lugar, captó más de 100.000 millones de dólares mediante bonos y acciones ordinarias, y los destinó a inversiones en centros de datos.
El panorama muestra con claridad que las empresas tecnológicas priorizan la inversión en centros de datos, mientras que los fabricantes de semiconductores destinan a los accionistas las ganancias que han engordado.
No obstante, es difícil prever si continuarán los retornos de gran tamaño. Las tecnológicas prevén que la demanda de IA se mantenga, y las empresas de semiconductores también se verán obligadas a acelerar la inversión en HBM de próxima generación y en chips avanzados. Samsung y SK planean nuevas inversiones por unos 80 billones de yenes; si priorizan la inversión, el retorno se reducirá. A la inversa, si dan prioridad a la remuneración, podrían impulsar el precio de las acciones a corto plazo, pero persistirá el riesgo de quedarse atrás en la competencia tecnológica.
La decisión de Samsung y SK plantea una cuestión clave: quién se repartirá y cómo los frutos del auge de la IA.
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