El Gobierno obligará a revisar el avance en la reforma de los fondos estatales y también eliminará la regla de los tres años
El Gobierno obligará a realizar comprobaciones y revisiones del avance de los proyectos que utilicen fondos estatales. Suprimirá la norma que limita el plazo a tres años para permitir el apoyo a largo plazo, mientras que los proyectos con pocos resultados serán cancelados a mitad de camino. Priorizará el 'gasto inteligente' que contribuya a apuntalar la economía.
Endurecen la gestión de los fondos
En Japón, el presupuesto se rige por el principio de ejercicio único, por el que lo consignado debe gastarse dentro del mismo año fiscal. Si se utilizan fondos acumulados con un propósito específico, el apoyo puede abarcar varios ejercicios de manera excepcional. Como la asignación presupuestaria puede hacerse sin pasar por el debate parlamentario, también existe la tendencia a que los flujos de dinero sean menos transparentes. Al cierre del ejercicio fiscal 2024 había 185 fondos, con un saldo que alcanzó 17,6 billones de yenes.
La administración de Sanae Takaichi sitúa la inversión en crecimiento en 17 áreas estratégicas como uno de los ejes de su política económica. Estudiará apoyo plurianual para que empresas y otras entidades puedan comprometerse con inversiones a largo plazo con mayor previsión. El uso de fondos es una de esas herramientas, y el sistema se revisará a partir del presupuesto del ejercicio 2027.
Objetivos de cumplimiento en cada fase
El Gobierno eliminará primero la regla de los tres años para permitir que el apoyo pueda continuar con mayor flexibilidad. También endurecerá la revisión y, en función del avance, detendrá las aportaciones de fondos para graduar la intensidad del apoyo.
Pedirá un sistema de 'stage gate' que fije objetivos de cumplimiento en cada fase de cada proyecto. Se comprobará a intervalos regulares, como cada año, si se han alcanzado los hitos, y si no se cumplen, se suspenderá el apoyo. Fondos como el 'Fondo Estratégico para el Espacio', de unos 1 billón de yenes en total, ya han adoptado este formato, y ahora se exigirá también a los demás fondos.
El Gobierno también buscará eficacia en la forma de desembolsar los recursos. Además de las subvenciones a fondo perdido, fomentará el uso de instrumentos financieros como las aportaciones de capital y los préstamos, con el objetivo de dar peso al retorno de la inversión. Se exigirá que una parte determinada de los beneficios se ingrese en el Tesoro.
Refuerzan la supervisión de la ejecución
También se reforzará la supervisión de la ejecución. La publicación del gasto y de los saldos pasará de una vez al año a cada trimestre. Se aclararán los requisitos para establecer fondos y se endurecerán también las normas de prevención del fraude. Cuando la gestión práctica de las subvenciones se encomiende a empresas privadas, el ministerio competente podrá verificar con mayor rigor la idoneidad del contratista. También se contempla revisar la Ley de Optimización de las Subvenciones.
Los saldos de los fondos se situaban en torno a 2 billones de yenes al año, pero aumentaron con el apoyo empresarial durante la pandemia de covid-19, entre otros factores. El Gobierno de Fumio Kishida estableció la norma de que las medidas presupuestarias se limitaran, en principio, a tres años, con el fin de revisar unos fondos que se habían sobredimensionado. En 2024 también decidió suprimir 15 programas que ya habían cumplido su función. Con esta reforma, se busca evitar que los fondos vuelvan a inflarse.
En el 'DOGE japonés', la revisión del gasto público innecesario impulsada por el Gobierno, también llegaron opiniones de la ciudadanía sobre los fondos. Hubo voces que preguntaban 'si no se está debilitando el control del Parlamento y de la población' y que 'debería priorizarse la asignación a los proyectos necesarios'.
El presupuesto de 2027 será el primero que el Gobierno de Takaichi elaborará desde cero. En los criterios para las solicitudes presupuestarias preliminares presentados a finales de julio, se eliminó el techo, o ceiling, para los ministerios en los ámbitos vinculados al crecimiento y a la gestión de crisis. La ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, lo describió como 'un hito emblemático de un cambio de época. Ya no hay nada que deba llamarse ceiling'.
Si la expansión fiscal se desborda, la presión a la baja sobre el yen y al alza sobre los tipos de interés podría intensificarse aún más. Para que el Gobierno de Takaichi conserve la confianza del mercado, será una prueba clave que la reforma de los fondos, concebida como receptáculo de la inversión en crecimiento, funcione realmente.
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