El yen sigue cerca de 158 tras la intervención coordinada y su rebote pierde fuerza
Persisten las ventas de yen por parte del dinero rápido
Tras la intervención coordinada de Japón y Estados Unidos, el yen llegó a subir con fuerza hasta la zona de 155 por dólar, pero después ha cotizado alrededor de 158 yenes por dólar. En el mercado crece la visión de que, incluso con una intervención compradora de yenes, la persistente presión vendedora sobre la divisa no ha desaparecido.
David Aspell, director de inversiones (CIO) de Mount Lucas, gestiona una estrategia CTA de 1.500 millones de dólares que sigue la tendencia del mercado y una estrategia global macro de 500 millones de dólares que opera de forma discrecional. Ambas invierten en múltiples activos, incluido el mercado de divisas.
Según el directivo, en el fondo macro habían tomado una posición larga en yenes desde hace aproximadamente un mes, anticipando una intervención cambiaria. Tras la apreciación del yen posterior a la intervención, tomó beneficios y redujo la posición a alrededor de la mitad. De cara al futuro, prevé que el yen caerá gradualmente hacia los niveles previos a la intervención y estudia pasar a operaciones que apuesten por una depreciación de la divisa.
Considera que la intervención no solo busca defender un nivel concreto, sino también elevar la volatilidad para frenar las operaciones de carry trade en yenes. No obstante, señaló que la estructura de fondo no ha cambiado: el crecimiento y el tipo neutral de Estados Unidos siguen por encima de los de Japón y el diferencial de tipos entre ambos países continúa siendo amplio, por lo que ve difícil lograr una apreciación sostenida del yen solo con intervención. En la estrategia CTA han mantenido posiciones cortas en yenes durante los últimos cinco años y, por ahora, no ven señales de un giro hacia la apreciación.
Sube la dificultad para construir posiciones bajistas en yenes
Lorenzo Di Mattia, CIO de Sibylla Capital, dijo que el fondo de la firma no mantenía posiciones en yenes y calificó la intervención coordinada de Japón y Estados Unidos como un 'game changer'. Añadió que la intervención coordinada tiene peso por su tamaño y por el riesgo de nuevas intervenciones, y que la combinación de fundamentos bajistas para el yen y una fuerte cautela ante nuevas acciones oficiales dificulta apostar en una sola dirección del mercado.
Sin embargo, señaló que la tendencia de fondo en torno al yen no ha cambiado y que también es difícil adoptar una postura alcista sobre la divisa. A su juicio, el principal motor de la depreciación no es la venta especulativa de yenes, sino la postura expansiva de la política fiscal japonesa y, en particular, el fuerte repunte de los rendimientos de la deuda pública de Japón, sobre todo en el tramo ultralargo. Esto se debe a que el alza de tipos está aumentando el coste de los intereses que paga el Gobierno y alimenta la preocupación por un mayor déficit fiscal.
El retorno de activos por parte de inversores japoneses también da soporte
Chris Jones, responsable de soluciones de Graham Capital, ve margen para una apreciación del yen a largo plazo. Sostiene que, según la paridad del poder adquisitivo (PPA), el yen está alrededor de un 50% infravalorado frente al dólar y que el efecto de la intervención cambiaria tiende a ser temporal. No obstante, señaló que la intervención coordinada de Japón y Estados Unidos puede suavizar el escepticismo del mercado y aumentar el número de inversores inclinados a comprar yenes.
En el frente de política monetaria, mientras la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha decidido abstenerse de subir los tipos, el mercado también tiene en cuenta las expectativas de una subida adicional por parte del Banco de Japón. La previsión de una reducción del diferencial de tipos entre Japón y Estados Unidos podría favorecer al yen. Japón registra superávit por cuenta corriente, pero gran parte procede de los ingresos de inversión en activos en el exterior. Si suben los tipos domésticos o aumenta la aversión global al riesgo, el retorno de esos activos al país podría fortalecer la demanda de yenes y llevar a una apreciación a medio y largo plazo.
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