El Banco de Japón mantendrá tipos en la reunión de julio, a la espera de evaluar el alza del crudo y la debilidad del yen
El Banco de Japón mantendrá los tipos en la reunión de julio
El Banco de Japón tiene previsto mantener sin cambios su tipo de interés oficial en el 1,0% en la reunión de política monetaria que celebrará los días 30 y 31. Tras subir los tipos en la reunión de junio para responder al riesgo de un repunte de la inflación ante la tensión en Oriente Medio y el encarecimiento del petróleo, ahora evaluará el impacto de esa decisión.
Es probable que la decisión de mantener los tipos se adopte por mayoría entre los nueve miembros del consejo de política. Dentro del banco sigue predominando la idea de que las condiciones financieras siguen siendo acomodaticias y de que hacen falta nuevas subidas de tipos para lograr la estabilidad de precios. Al mismo tiempo, persiste la opinión de que no hay necesidad de apresurarse y, aunque podría haber miembros que pidan otra subida consecutiva tras la de junio, su apoyo sería limitado.
El informe de perspectivas revisará al alza el crecimiento
En la reunión de julio también se presentará el informe trimestral de perspectivas sobre la actividad económica y los precios. Para el ejercicio fiscal 2026, la mediana de las previsiones de los miembros del consejo situaba en abril el crecimiento real del producto interior bruto (PIB) en el 0,5%, aunque existe la posibilidad de una revisión al alza.
En este momento, el avance de las compras alternativas de crudo de Oriente Medio ha aliviado el temor a que se vea frenada la actividad productiva de las empresas. También gana terreno dentro del banco la visión de que las industrias vinculadas a la inteligencia artificial (IA), como los semiconductores, están mostrando una fortaleza mayor de la prevista y empujarán al alza el crecimiento. El índice de precios al consumo (IPC) de junio publicado el día 24 mostró que el índice subyacente, excluidos los alimentos frescos, subió un 1,6% respecto al mismo mes del año anterior. Teniendo también en cuenta la prórroga de las subvenciones a las tarifas de electricidad y gas, la previsión del IPC subyacente para el ejercicio 2026 podría revisarse a la baja desde el 2,8% estimado en abril.
No obstante, dentro del Banco de Japón abundan las voces que sostienen que, desde la reunión de junio en la que se subieron los tipos ante el mayor riesgo de inflación y no por una debilidad económica, no ha habido un cambio importante de enfoque, según un alto cargo. El índice de precios corporativos, que refleja la evolución de los precios de los bienes transados entre empresas, aumentó en junio un 7,1% interanual. Es probable que hasta este otoño avance el traspaso de esos aumentos a los productos finales; además, existe la visión de que una nueva escalada de los precios del petróleo por un nuevo enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, así como el fuerte encarecimiento de los semiconductores, podría traducirse en subidas de precios en una amplia gama de artículos.
Atentos al alza de precios y a la reacción del mercado
En el mercado de divisas, el yen llegó a caer temporalmente hasta la zona de 163 por dólar, su nivel más débil frente al billete verde en 39 años y medio. La depreciación del yen también es un factor que eleva el riesgo de una mayor inflación.
El Banco de Japón mantiene su postura de buscar el momento adecuado para la próxima subida de tipos mientras vigila la evolución de los precios. Uno de los focos será hasta qué punto el gobernador Kazuo Ueda, que se ausentó de la reunión de junio por tratamiento médico, ofrecerá pistas sobre un nuevo ajuste en la rueda de prensa posterior a la reunión de julio.
Según Tokai Tokyo Research y otras firmas, la probabilidad de una subida de tipos que descuenta el mercado, a las 24:00 del día 24, se limita al 3% para la reunión de julio. Para la siguiente reunión de septiembre ronda el 40%, y si se produjera antes de la reunión de octubre superaría el 80%. Hasta ahora, el Banco de Japón ha subido los tipos a un ritmo de aproximadamente una vez cada seis meses, pero el mercado empieza a contemplar nuevas subidas a intervalos más cortos.
A comienzos de julio, la rentabilidad del bono del Estado japonés a 10 años, el referente de los tipos a largo plazo, subió hasta el 2,9%, su nivel más alto en 30 años, y los precios de los bonos cayeron. En el proceso de elaboración de las directrices básicas de política económica y fiscal del Gobierno, conocidas como el esqueleto de la política económica, tras la publicación del borrador aumentó la preocupación por una relajación de la disciplina fiscal y por el retraso en las subidas de tipos, lo que provocó ventas de deuda soberana y de yenes, en un episodio bautizado como 'shock del esqueleto'.
La atención se centra en qué percepción mostrará Ueda en este contexto. Según el contenido de sus mensajes, podría calmar la volatilidad del mercado o, por el contrario, amplificarla.
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