Prolongada debilidad del yen, con el dólar perdiendo impulso y en el radar un giro tras la intervención
El yen cotiza en la parte alta de 161 por dólar
En el mercado de divisas, el yen frente al dólar no logra salir de la zona de mínimos de hace 39 años y medio. No obstante, en el corto plazo el avance del dólar se ha frenado, y empiezan a oírse voces que comparan la situación con el episodio en que el mercado subió unos 20 yenes tras la intervención de compra de yenes de julio de 2024.
En la mañana del día 7, en el mercado de Tokio, el yen se movió principalmente en la parte alta de 161 por dólar. La semana anterior llegó a tocar la zona de 162,80 yenes, su nivel más bajo desde diciembre de 1986, pero sigue en niveles de yen débil.
Pérdida de impulso del dólar y posiciones de los operadores a corto plazo
También hay cambios en el comportamiento del dólar. El índice dólar, que mide la fortaleza general del billete verde frente a las principales divisas, se ha estancado en torno a sus niveles actuales tras marcar 101,8 el 24 de junio como máximo reciente.
El 1 de julio, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FRB), Walsh, dijo en una reunión organizada por el Banco Central Europeo (BCE) que 'los riesgos de inflación han disminuido'. Los datos de empleo de Estados Unidos de junio, publicados el día 2, también quedaron por debajo de las previsiones del mercado en indicadores como el número de nóminas no agrícolas, y las expectativas de una subida temprana de tipos por parte de la FRB retrocedieron. Se está produciendo un desmantelamiento de las posiciones compradoras de dólares que venían acumulándose.
Un operador de divisas de un banco nacional considera que 'la situación es exactamente la misma que hace dos años'. En 2024, el yen se desplomó tras la reunión del Banco de Japón de abril, y el Gobierno y el banco central recurrieron a la intervención para comprar yenes. Aun así, la debilidad del yen no se detuvo y en julio llegó a caer hasta 161,96 por dólar. Más adelante, cuando el índice de precios al consumidor (IPC) de Estados Unidos publicado a mediados de mes quedó por debajo de lo previsto y se intensificó la venta de dólares, se llevó a cabo una nueva intervención. Como resultado, el yen se recuperó hasta 139,58 por dólar en septiembre.
En aquel momento, la caída del yen estuvo liderada por hedge funds y otros operadores de corto plazo. La expectativa de que persistiera una amplia diferencia entre los tipos de interés de Japón y Estados Unidos respaldó la venta de yenes y la compra de dólares. Según la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos (CFTC), la posición neta corta en yenes de los leveraged funds, incluidos hedge funds, se había ampliado hasta 110.000 contratos, equivalentes a unos 1,3 billones de yenes, en el pico de julio de 2024. A medida que avanzó la cobertura de posiciones, el yen llegó a subir más de 20 yenes.
Espacio para la cobertura y factores políticos
Incluso ahora, las ventas de yenes por parte de los operadores de corto plazo siguen siendo elevadas. Al 30 de junio, la posición neta corta en yenes de los leveraged funds era de 115.000 contratos, por encima del nivel de julio de 2024. También impulsó la venta de yenes la interpretación de que el borrador de la 'Política básica' había eliminado la expresión 'consolidación fiscal', lo que alimentó la idea de que se pretendía contener una subida de tipos del Banco de Japón.
Por otro lado, el potencial de apreciación del yen en caso de que se produzca cobertura de posiciones también es considerable. Takumi Naya, jefe del grupo de operadores de divisas del grupo de tesorería en Mitsubishi UFJ Bank, señala que 'la profundidad de un giro hacia la compra de yenes es mayor cuando empieza a producirse'.
El índice dólar actual encuentra soporte en su media móvil de 20 días. Si el IPC de Estados Unidos del día 14 de la próxima semana y el índice de precios a la producción (PPI) del día 15 quedan por debajo de las previsiones, la caída del dólar podría acelerarse.
Takahisa Ooshita, subdirector del departamento de fondos generales de Tokyo Star Bank, señaló que la subida de las acciones pudo impulsar ventas de yenes con fines de cobertura cambiaria y añadió que 'si los precios bursátiles corrigen, el movimiento se invierte y se convierte en presión compradora de yenes y vendedora de dólares'. Considera que, incluso sin una nueva intervención del Gobierno y del Banco de Japón, hay margen para que el yen se aprecie más allá de 155 por dólar.
La orientación política, clave
La diferencia con 2024 es la política. El año anterior, el entonces ministro de Transformación Digital, Taro Kono, dijo que 'el yen está demasiado débil' y pidió al Banco de Japón que subiera los tipos. Además, el primer ministro Fumio Kishida también mostró su apoyo a la normalización de la política monetaria, configurando un entorno que respaldaba las subidas de tipos del banco central.
Esta vez también hay preocupación por la debilidad del yen dentro del Partido Liberal Democrático. Se informó de que la exresponsable de estrategia electoral, Yuko Obuchi, renunciaría como miembro destacado del Consejo de Investigación Fiscal tras oponerse a una rebaja de impuestos; además, el vicepresidente del partido, Taro Aso, dijo en una reunión de su facción que 'también me preocupa la evolución del mercado de divisas, con niveles de yen débil que no se veían desde hace unos 40 años'.
El ministro de Economía, Comercio e Industria, Minoru Kiuchi, trató el día 7 de apagar el incendio en torno al borrador de la política básica al afirmar que se trataba de 'una interpretación ajena al propósito y de un malentendido' y que 'no cambia la postura del Gobierno de que los métodos concretos deben quedar en manos del Banco de Japón'. Tras ello, el yen llegó a subir temporalmente hasta la zona de 161,60 por dólar, aunque luego volvió a la zona de 162 por dólar.
Rikiya Takebe, estratega sénior de Okasan Securities, indicó que esto 'es prueba de que la política está acorralando al mercado'. Sin embargo, las dudas sobre el deterioro de la disciplina fiscal y el retraso del Banco de Japón en subir tipos siguen sin disiparse. La respuesta política está ahora bajo escrutinio para ver si puede aprovechar el entorno que empieza a inclinarse hacia un yen más fuerte.
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