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La presión bajista sobre el yen continúa por la inquietud fiscal y las expectativas de alza de tipos en EE.UU.

La presión bajista sobre el yen continúa, respaldada por la inquietud fiscal y las expectativas de alza de tipos en EE.UU.

La presión bajista sobre el yen sigue siendo fuerte

En el mercado de divisas sigue arraigada la visión de que el yen tiene margen para seguir debilitándose. Además del riesgo fiscal de Japón, las expectativas de una subida temprana de tipos en Estados Unidos están intensificando la presión vendedora. Si en el borrador presupuestario para el ejercicio fiscal 2027 no se presenta una fuente de financiación clara, también ha surgido la previsión de que el dólar caiga hasta el rango de 170 yenes.

El yen frente al dólar descendió el 30 de junio hasta la franja de 162 yenes, un mínimo no visto en unos 39 años y medio, desde diciembre de 1986. El tipo de cambio, que se había mantenido estancado por la cautela ante nuevas intervenciones del Gobierno y el Banco de Japón, rompió un nivel psicológico y llegó a debilitarse hasta la parte alta de los 162 yenes.

En las estadísticas de empleo de Estados Unidos correspondientes a junio, publicadas el día 2, el número de nuevos puestos de trabajo quedó por debajo de lo previsto por el mercado. Ello llevó en algunos momentos a un freno del dólar, que había seguido fortaleciéndose desde junio. Sin embargo, en el mercado sigue predominando la idea de que el yen continuará debilitándose en el medio y largo plazo.

La orientación fiscal básica se suma a los factores de venta de yenes

Lo que ahora gana peso en el mercado es la presión vendedora sobre el yen derivada de la llamada política básica de gestión económica y fiscal y de reforma. En el borrador presentado por el Gobierno el 30 de junio desapareció la referencia a la consolidación fiscal que figuraba en el ejercicio anterior. Aunque se mantiene la expresión 'garantizar la confianza del mercado', el estratega jefe de mercados de Sumitomo Mitsui DS Asset Management, Masahiro Ichikawa, señala que 'la fuente de financiación es poco clara'.

Los detalles sobre el tamaño del presupuesto y su financiación deberían aclararse hacia finales de año. Ichikawa afirmó que 'si el tamaño del presupuesto sigue ampliándose y crecen las preocupaciones por una política fiscal expansiva, se convertirá en un nuevo factor de venta de yenes', y sitúa el tipo de cambio a finales de año en torno a 165 yenes por dólar.

El borrador de la orientación básica también incorporó por primera vez la frase 'es muy importante que se aplique una política monetaria adecuada para lograr una 'economía fuerte''. En el mercado se interpreta que el Gobierno podría estar tratando de frenar nuevas subidas de tipos por parte del Banco de Japón. Si el banco central se abstiene de subir los tipos, se debilitarán las expectativas de una reducción de la diferencia de tipos entre Japón y Estados Unidos, lo que actuará como factor de debilidad para el yen.

Keiko Ninomiya, analista sénior de mercado de divisas de SMBC Trust Bank, afirmó que 'para que el yen pase a apreciarse, es esencial acelerar el ritmo de subidas de tipos del Banco de Japón'. Además de la expansión fiscal, si la política monetaria del banco central japonés se queda rezagada, prevé que el tipo de cambio frente al dólar a finales de año se sitúe 'como mucho por encima de 158 yenes o, en el mejor de los casos, no muy lejos de ahí'.

El nivel de intervención se sitúa en torno a 165 yenes

En el mercado se considera que las compras de yenes por parte del Gobierno y el Banco de Japón tienen un efecto limitado para impulsar la moneda, pero sí sirven para frenar una caída unilateral del yen. La opinión mayoritaria es que el siguiente nivel que activaría la atención sobre una intervención estaría en torno a 165 yenes.

Shusuke Yamada, estratega jefe de tipos y divisas de Japón en BofA Securities, afirmó que 'es difícil pensar que se permita sin más una depreciación del yen por encima de 165 yenes'. Añadió que 'incluso si se supera ese nivel y no hay intervención, en el mercado se escucha con frecuencia la idea de que el yen podría caer hasta 170 yenes'.

No obstante, la reducción del impuesto sobre el consumo, la expansión fiscal y la presión sobre el Banco de Japón para que suba tipos son interpretadas, todas ellas, como factores de venta de yenes. Toru Sasaki, estratega jefe de Fukuoka Financial Group, considera que intervenir al mismo tiempo que se lanzan políticas que inducen a la debilidad del yen 'tiene muy poco sentido'. 'Incluso si se interviniera en esta situación, solo se retrasaría de uno a dos meses una caída hasta 170 yenes', señaló.

Shogo Suzuki, analista de mercado de Matsui Securities, considera que, aunque no es su escenario central, existe la posibilidad de que el yen se debilite hasta 170 yenes. Prevé que, si se intensifican al mismo tiempo las expectativas de subidas de tipos de la Reserva Federal, respaldadas por la solidez de la economía estadounidense, y la preocupación de que la política monetaria del Banco de Japón se quede rezagada frente a la inflación, el yen tenderá a seguir debilitándose.

Las estadísticas de empleo de Estados Unidos de junio quedaron por debajo de las previsiones del mercado, pero Suzuki señaló que 'no son lo suficientemente débiles como para hacer desaparecer las expectativas de subidas de tipos de la Reserva Federal. La visión sobre la fortaleza del mercado laboral estadounidense no ha cambiado'.

Las subidas de las bolsas que incentivan la venta de yenes

El alza de la bolsa japonesa, que avanza en sentido opuesto al debilitamiento del yen, también se considera un factor potencial de venta de yenes. Cuando invierten en acciones japonesas, los inversores extranjeros a veces combinan esa posición con ventas de yenes para cubrir el riesgo cambiario. El rápido avance de la bolsa en las últimas semanas ha extendido en el mercado la idea de que podría ser necesaria una venta adicional de yenes.

Yamada, de BofA Securities, afirmó que 'la cobertura cambiaria es la esencia del debilitamiento del yen'.

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