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El déficit por cuenta corriente ha vuelto crónica la debilidad del yen; la intervención no basta para contenerla

Cambio estructural económico detrás de la depreciación crónica del yen; urge replantear la cooperación internacional

Cambio estructural económico detrás de la depreciación crónica del yen; urge replantear la cooperación internacional

Hacia un país acreedor maduro

El informe 'La economía japonesa 2019-2020: hacia un crecimiento sostenible en una era de declive demográfico', publicado por la Oficina del Gabinete en 2020, señaló que Japón se acerca a ser un 'país acreedor maduro'. Se refiere a un país cuyo saldo de bienes y servicios es deficitario y cuya cuenta corriente se sostiene gracias al superávit de la renta obtenida de activos en el exterior. En el terreno cambiario, implica una estructura propensa a la depreciación del yen.

El saldo de bienes y servicios de Japón pasó a déficit en 2019. La población en edad de trabajar ha seguido disminuyendo desde su pico de 1995, y en el sector manufacturero más del 60% de las empresas realizan producción local en el extranjero. Este cambio en la estructura económica ha llevado a ventas de yenes por motivos reales que respaldan la histórica debilidad de la moneda.

Cambios en la compra de yenes en tiempos de crisis

En el pasado, en el mercado era un axioma la 'compra de yenes en tiempos de crisis', pero ahora, según Daisuke Karakama, de Mizuho Bank, 'la estructura ha cambiado hacia una mayor probabilidad de ventas de yenes en tiempos de crisis'. Al haberse convertido Japón en un país con déficit comercial, el yen ha dejado de ser comprado con facilidad como activo refugio incluso cuando aumentan los riesgos geopolíticos. Incluso en las fases de deterioro de la situación en Irán, el dinero se dirigió al dólar, moneda de la potencia hegemónica, y el yen no se fortaleció.

Los fondos especulativos también están intensificando las compras de dólares. Al 23 de junio, el volumen de posiciones largas en dólares frente a las ocho principales divisas alcanzó su nivel más alto desde enero de 2025. La venta de yenes por motivos reales, sumada a la de los especuladores, mantiene un entorno propicio para la depreciación del yen y la apreciación del dólar.

El Gobierno y el Banco de Japón llevaron a cabo amplias intervenciones de compra de yenes en 2022, 2024 y 2026 para contrarrestar los movimientos especulativos. Sin embargo, mientras persista la venta de yenes por motivos reales en el fondo, la presión bajista sobre la divisa volverá con facilidad. Para revertir de forma estructural la fase histórica de debilidad del yen, la intervención cambiaria por sí sola tiene límites.

Corrección del yen fuerte en 1995

Hace más de 30 años, en 1995, Japón se enfrentó a una apreciación histórica del yen que superó los 80 yenes por dólar. En aquel momento, las exportaciones de automóviles y equipos eléctricos ampliaban el superávit comercial, y la compra especulativa de yenes aceleraba la apreciación de la moneda.

El punto de inflexión fue un paquete de corrección basado en la cooperación internacional. La reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del Grupo de los Siete (G7), celebrada tras la ruptura del nivel de 80 yenes en abril de ese año, expresó su preocupación por la evolución del mercado de divisas y compartió la idea de que era deseable revertir la volatilidad de forma ordenada. En julio, Japón y Estados Unidos llevaron a cabo la intervención conjunta de venta de yenes y compra de dólares conocida como la 'intervención de Tanabata', y en septiembre el Banco de Japón decidió un fuerte recorte de 0,50% en los tipos de interés. La tasa de referencia entró por primera vez en el rango del 0%.

Gracias a una respuesta que combinó acuerdo internacional, política cambiaria y política monetaria, la cotización del yen se recuperó en septiembre hasta por debajo de 100 yenes por dólar, y la fase de yen fuerte en la banda de 80 yenes concluyó. Aunque el superávit comercial se mantuvo después en torno a 10 billones de yenes al año, el yen fuerte terminó sin que se eliminara dicho superávit.

Se necesita una estrategia integral

Convertir el déficit comercial actual en superávit y normalizarlo llevará mucho tiempo. Tampoco es realista aumentar en poco tiempo la población en edad de trabajar o promover el regreso de la industria manufacturera al país.

La prioridad por ahora es una estrategia integral para frenar la histórica debilidad del yen. Aunque se repitan las intervenciones en 2022, 2024 y 2026, con el paso del tiempo podría volver a intensificarse la presión vendedora sobre el yen. Es indispensable combinar la labor de acercamiento a la comunidad internacional con una respuesta coordinada entre el Gobierno y el Banco de Japón.

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